Me pasé la mañana frente al espejo, buscando una identidad, mientras él se esforzaba por ser el mejor en ser aburrido y convencional y tú ordenabas los calcetines sin prisa y seguías durmiendo sin nada que hacer. A la tarde arrojé un dírham al agua y me hizo gracia como todo lo que me hace gracia mientras él sumaba amistades virtuales y a ti te daba el sol en la cara porque odias los relinchos sociales y prefieres la soledad. Yo no lo admito. Por la noche estrangulé lo que quedaba de verdadero y oía consejos sordos sobre lo fácil que es ser como él, mientras él blablaba, tecleaba y bebía bien vestido y tú, deshilachado, le otorgabas la sonrisa del fracaso ajeno a quien no puede verte porque está muerto por dentro.
Y hoy amanezco convencido de que si mis neuronas no jugasen a esconderse y perseguirse, ni razonasen obsesas sobre quién es quien razona en realidad, acabaría siendo como él y ni es fácil ni quiero, yo quiero ser como tú y no puedo y es que es abrir los ojos y hay ganglios por todas partes. Ganglios cuando el mendigo me recuerda que el capitalismo es más fuerte. Ganglios cuando los buitres me avisan de que la carne es carne y el amor no existe, aunque sea mentira. Ganglios cuando el estado y sus perros me desnudan tan sólo por no ser sólo un robot y me llevan de nuevo a juicio. Ganglios cuando me equivoco y hago sufrir y no puedo salir corriendo y ganglios y más ganglios cuando vuelvo y me enchufo un Michael a ver si me olvido de que éste ha sido otro día viviendo para los ricos o esperando a vivir.
El tercer día acabo vagando por las esquinas y las plazas buscando almas raras que me desplacen de mi obsesión. El portugués guarda las cuerdas embriagado de la emoción de una guitarra nueva y un gesto que salva vidas. Hoy casi he llorado al darme cuenta de que siempre encontraré vida tras los escaparates. Vuelvo dudando y contento cuando recuerdo otros tiempos y otras caras de ámbar auténtico. Por fin no soy yo y por fin soy tú. Que nada es en vano te enseñó don Quijote. Te marchas sin usar petróleo. Te marchas sin contaminar. Te marchas galopando. Te quiero.
-Leonardo Manuscrito*
*El club se llama "Leoñard&Golatrinsky"
*El club se llama "Leoñard&Golatrinsky"
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